Los sindicatos médicos piden a Clavijo un nuevo interlocutor en la huelga sanitaria canaria
Los sindicatos médicos CESM y SEMCA piden a Clavijo cambiar al director del SCS como interlocutor en la huelga sanitaria canaria.
El comité de huelga de la sanidad pública canaria, integrado por CESM Canarias y SEMCA, ha comunicado al presidente del Gobierno, Fernando Clavijo, la «pérdida de confianza» en el director del Servicio Canario de la Salud, Adasat Gota, como interlocutor en el conflicto. Los sindicatos piden la designación urgente de un nuevo mediador.
La carta sostiene que las recientes declaraciones públicas del director, en las que se cuestionaba la representatividad del comité y se atribuían motivaciones políticas a sus integrantes, han deteriorado las condiciones necesarias para negociar. Según las organizaciones, esas manifestaciones rompen la confianza, el respeto institucional y la buena fe exigibles en una mesa de negociación.
Los convocantes reclaman un interlocutor con capacidad real de negociación y acceso a los niveles de decisión política, organizativa y presupuestaria. Sin esa capacidad, advierten, cualquier acuerdo quedaría limitado a un plano meramente técnico.
El escrito va más allá de la cuestión personal. Los sindicatos denuncian el uso de servicios mínimos que, a su juicio, vulneran el derecho de huelga, y reprochan a la Administración prácticas que generan confusión entre profesionales y usuarios. Piden expresamente que la negociación se desarrolle sin recurrir a esas herramientas.
El comité insiste en que mantiene intacta su voluntad de acuerdo y que pretende recuperar cuanto antes una negociación efectiva. El conflicto sitúa al Ejecutivo canario ante una decisión incómoda: sustituir a un responsable de la gestión sanitaria o mantenerlo y asumir el riesgo de prolongar la huelga.
Lo que ocurra en los próximos días será determinante. Si el Gobierno designa un nuevo interlocutor con mandato suficiente, la negociación podría reanudarse en condiciones más favorables. Si no lo hace, el conflicto corre el riesgo de enquistarse, con efectos directos sobre la atención a los pacientes y sobre la credibilidad del diálogo social en el ámbito sanitario de las Islas.