Gran Canaria permite quemas agrícolas tras bajar a peligro medio por incendios
Desde el 1 de octubre, Gran Canaria entra en la fase de peligro medio de incendios forestales, tras finalizar la etapa de riesgo alto el 30 de septiembre. Este cambio facilita la realización de quemas agrícolas autorizadas, con las correspondientes medidas de seguridad. La gestión del riesgo continúa siendo prioritaria, por lo que las quemas pueden suspenderse ante condiciones meteorológicas adversas o alertas por riesgo de incendio.
El cambio en la clasificación de peligro responde a las condiciones climáticas estacionales y a las políticas de gestión forestal y agrícola que buscan equilibrar la protección del espacio natural con las actividades productivas. La normativa establece que las quemas deben contar con autorización previa y cumplir estrictamente las medidas preventivas, como evitar días ventosos y mantener vigilancia constante.
Este proceso tiene implicaciones tanto para la conservación del paisaje como para la economía agrícola local. La quema controlada ayuda a eliminar restos de poda y rastrojos, además de reducir la acumulación de vegetación, lo que puede ralentizar la propagación de futuros incendios. Sin embargo, sigue siendo indispensable el cumplimiento de las regulaciones y la coordinación con las autoridades.
Por otra parte, el Cabildo permitirá, a partir del 5 de octubre, la reanudación de quemas prescritas realizadas por personal especializado. Estas intervenciones buscan gestionar de manera controlada la vegetación en zonas estratégicas, contribuyendo a la prevención de incendios y facilitando las labores de extinción en caso de emergencias.
El cambio de fase también refleja una estrategia de gestión forestal a largo plazo, en línea con las políticas insulares de protección del medio ambiente y promoción de prácticas agrícolas sostenibles. La coordinación entre diferentes administraciones y la sensibilización ciudadana siguen siendo clave para mantener un equilibrio entre actividad humana y protección de los recursos naturales.
En un contexto más amplio, estas medidas forman parte de la planificación de las instituciones canarias frente a un incremento potencial de riesgos asociados al cambio climático, que puede extender la temporada de incendios y aumentar la complejidad de su control.