Canarias abre a exposición pública dos nuevos espacios naturales en Telde y La Oliva
Canarias somete a exposición pública los Volcanes de Rosiana (Telde) y el Saladar de Bristol (La Oliva) para ampliar su red de espacios protegidos.
El Gobierno de Canarias ha iniciado la exposición pública de dos expedientes para declarar nuevos espacios naturales: los Volcanes de Rosiana, en Telde (Gran Canaria), y el Saladar de Bristol, en La Oliva (Fuerteventura). Si ambos prosperan, se sumarán a los 147 espacios protegidos que ya integran la Red Canaria de Espacios Naturales, que ocupa más del 40% del territorio del archipiélago.
El primero de los expedientes afecta a una superficie de 1.022,2 hectáreas en torno a la cabecera del barranco de Silva y el antiguo caserío de Rosiana. Abarca una decena de volcanes recientes, como La Caldereta, Las Triguerillas o Tío Pino, cuyas estructuras se conservan en buen estado. Según el propio expediente, constituyen un referente para estudiar las etapas más recientes de la formación de la isla de Gran Canaria.
El espacio no solo tiene valor geológico. Reúne también interés botánico, faunístico, paisajístico, arqueológico y etnográfico. Además, parte de su superficie ya estaba contemplada desde 1987 en el Plan Especial de Protección de los Espacios Naturales de Gran Canaria, lo que sitúa esta propuesta como una consolidación de figuras de protección previas más que como una protección nueva desde cero.
El segundo expediente responde a una petición formal del Ayuntamiento de La Oliva, presentada en mayo de 2026, para declarar el Saladar de Bristol sitio de interés científico. Se trata de una franja de costa baja rocosa con una amplia zona intermareal que se inunda con la marea. Ese régimen hídrico explica su singularidad geomorfológica, con malpaíses, dunas fijas y plataformas de abrasión marina, así como una comunidad vegetal que, según los estudios, es única en Fuerteventura.
Las iniciativas para proteger este enclave se remontan a 2014, cuando varios informes científicos cartografiaron su vegetación y documentaron una biodiversidad notable. Entre sus objetivos figuran preservar las interacciones ecológicas del ecosistema, restaurar hábitats y garantizar zonas de refugio, alimentación y nidificación para las aves.
Desde el punto de vista político, la tramitación refleja una tensión habitual en Canarias: la necesidad de ampliar la protección ambiental en un territorio con escaso suelo disponible y alta presión turística y urbanística. La exposición pública abre ahora un periodo para alegaciones de particulares, colectivos y administraciones, cuyo resultado determinará los límites definitivos de ambos espacios.
Queda por ver si estos expedientes culminan en declaraciones firmes y con qué delimitación final. Su evolución será un indicador de cómo el Archipiélago equilibra conservación, desarrollo y usos del territorio en los próximos años.