Crónica Canarias.

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Demandan la renuncia del obispo de Tenerife por mantener a un cura acusado de abusos en Tejina

Demandan la renuncia del obispo de Tenerife por mantener a un cura acusado de abusos en Tejina

La Asociación Nacional Infancia Robada (ANIR), la Asociación de Víctimas de Abusos (AVA) y la Asociación contra los Abusos Sexuales en la Infancia Lulacris han emitido una carta en la que exigen la renuncia "irrevocable" del obispo de Tenerife, Bernardo Álvarez. Esto se debe a su decisión de mantener en su cargo a un párroco en Tejina, quien fue denunciado en 2004 por casos de pederastia y pedofilia.

Los colectivos expresan su rechazo y consternación ante el hecho de que el cura en cuestión cometió abusos desde la década de 1970 y, a pesar de ello, se mantuvo en su posición. Esto se desprende de informes de la 'Cadena Ser' y 'El País', así como de los nombramientos oficiales en el Boletín Oficial de la Diócesis Nivariense.

"Estos actos no solo han sido encubiertos, sino que el victimario ha continuado siendo protegido e impune, incluso después de haber ascendido al episcopado", señalan en la carta titulada 'Basta de silencio'.

Se espera del obispo un comportamiento ético y responsable, dada su implicación en los hechos como vicario del fallecido obispo anterior, que también encubrió los abusos. Su deber es garantizar la seguridad de todos los miembros de su diócesis, especialmente los más vulnerables.

Más aún, se critica que permitió que el sacerdote en cuestión siguiera ejerciendo su ministerio en un hogar gestionado por las Hermanitas de los Ancianos Desamparados durante una década posterior a las denuncias.

Las asociaciones recalcan que los abusos sexuales atentan contra la dignidad de las personas, violan sus derechos fundamentales y van en contra de los principios cristianos. El sufrimiento de las víctimas y las secuelas psicológicas son descritas como devastadoras y permanentes.

Además, señalan que el impacto en los familiares de las víctimas y en la comunidad en general es incalculable, especialmente cuando los perpetradores provienen de la propia institución o están estrechamente vinculados a ella.

Para las asociaciones, las disculpas no son suficientes y es necesario corregir la mala gestión mediante medidas valientes en pro del bienestar de las víctimas. Esto incluye brindar apoyo a los sobrevivientes, colaborar con las autoridades en planes de reparación, ofrecer formación en prevención de abusos y garantizar que los mecanismos de denuncia funcionen correctamente.

En opinión de las asociaciones, la Diócesis Nivariense requiere líderes que no solo prediquen los valores evangélicos, sino que también los defiendan y vivan de acuerdo con ellos. Por tanto, el inicio de un proceso de regeneración y sanación implica la renuncia del obispo, como una forma de buscar justicia para quienes han sufrido tanto.