Las Palmas de Gran Canaria, 4 de febrero. Las Islas Canarias han experimentado un enero inusualmente frío, marcando una temperatura media de 14,5ºC, lo que lo convierte en el 29º enero más frío desde 1961. Este mes también se distingue por ser notablemente húmedo, con un total promedio de 67,2 mm de precipitaciones, alcanzando un 186% más de lo que se esperaba, colocándolo así como el 15º enero más húmedo, según el informe preliminar de la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET).
El análisis de temperaturas revela que, a pesar de la caracterización general de mes frío, se registró una anomalía cálida de +0,2ºC en las mínimas, lo que sugirió un mes relativamente cálido en algunos aspectos. Sin embargo, es digno de nota que la diferencia en el aumento de las temperaturas mínimas fue más pronunciada en comparación con las máximas durante este periodo.
En particular, del 1 al 4 de enero, el incremento en las máximas fue escaso, mientras que las mínimas mostraron una anomalía cercana a +1ºC, sostenida entre los días 2 y 4. Además, la amplitud en el aumento de las mínimas fue más evidente entre los días 22 y 23 y, nuevamente, entre el 27 y el 31.
La AEMET sugiere que este comportamiento puede estar ligado a la presencia de mayor nubosidad durante la noche, aunque se requieren estudios más exhaustivos para llegar a conclusiones definitivas. Las regiones que experimentaron las anomalías más frías fueron el oeste de Gran Canaria, La Palma y la zona centro-nordeste de Tenerife, excluyendo Anaga.
Aunque el inicio de enero fue ligeramente más cálido de lo habitual debido a los vientos del oeste provocados por la borrasca "Francis", a partir del 5 de enero se produjo un notable descenso de temperaturas tras el cambio en la dirección del viento hacia el noroeste tras el paso de su frente frío.
Este descenso se intensificó el 13 de enero con la llegada de un frente en frontólisis. No obstante, el día 22, la posición del anticiclón atlántico generó un flujo predominantemente del oeste, lo que resultó en un aumento de las temperaturas, aunque los dos días siguientes se volvió a un flujo del norte que provocó nuevas caídas térmicas.
La situación se modificó nuevamente entre el 26 y el 27 de enero, cuando un frente en frontólisis trajo consigo un flujo con mayor componente del oeste, lo que dio inicio a una recuperación de las temperaturas que se mantuvo hasta el final del mes.
Desde la AEMET se indica que, en términos generales, las caídas en la temperatura y su persistencia en niveles relativamente bajos durante el mes se debieron a condiciones anticiclónicas que favorecieron un fuerte flujo del norte y el paso de varios frentes que, aunque debilitados, aportaron aire frío.
Finalmente, en relación con las precipitaciones, se destaca que la mayoría de las lluvias durante el mes provinieron de frentes debilitados o en frontólisis. El contexto de alta humedad y masas de aire frío en las cercanías de las islas, favorecido por los vientos del norte y la incursión de vaguadas, llevó a que las lluvias fueran más notorias. En términos geográficos, se identificaron como particularmente húmedas más de la mitad del noreste de Tenerife, el noroeste de La Palma y casi la totalidad de Fuerteventura, donde en su zona noroeste se registraron condiciones extremadamente húmedas.
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