Actividad sísmica en Tenerife sin riesgo inminente de erupción volcánica
Desde el 18 de junio, la red sísmica de Canarias ha detectado más de 200 microterremotos en el suroeste de la caldera de Las Cañadas del Teide. La magnitud máxima registrada es de Ml 1,1, y todos los eventos son de baja intensidad.
Este incremento en la actividad se enmarca en un patrón recurrente desde 2017, asociado a procesos de presurización del sistema volcánico-hidrotermal causado por inyección de fluidos magmáticos. Estas operaciones no indican, según expertos, mayor probabilidad de erupción en el corto o medio plazo.
Las autoridades científicas resaltan que la actividad actual está vinculada a fenómenos geoquímicos y geofísicos, como el aumento en la emisión de CO2 en el cráter del Teide y la deformación del terreno detectada desde 2024 en el área noreste del volcán.
Este escenario responde a un proceso natural de estabilización del volcán, que ha sido monitorizado de cerca por Involcan, sin que por ahora exista riesgo inminente para la población o infraestructuras.
Políticamente, la atención se centra en la gestión de la actividad volcánica y en cómo las instituciones canarias y nacionales coordinan su respuesta ante posibles escenarios futuros. La comunidad científica enfatiza la importancia de la vigilancia constante y la transparencia en la comunicación.
El contexto más amplio indica que Tenerife mantiene una actividad volcánica que, si bien requiere monitorización, no presenta indicios de una inminente erupción. La tendencia actual sugiere un período de relativa calma en comparación con episodios históricos más severos.