Tenerife registra más de 4.500 pequeños sismos en un enjambre sísmico prolongado
Desde el pasado miércoles, Tenerife ha experimentado un decimoquinto enjambre sísmico desde 2016, con más de 4.500 pequeños terremotos registrados. La mayoría de estos eventos son de baja amplitud y apenas visibles en los sismogramas. En algunos momentos, se han llegado a registrar más de 300 eventos en una hora.
La actividad se concentra en el suroeste de Las Cañadas del Teide, a aproximadamente 10 kilómetros de profundidad. Según Involcan, la mayoría de estos sismos son híbridos, asociados a movimientos de fluidos hidrotermales en el interior del volcán. Estos fluidos, compuestos por agua y dióxido de carbono, circulan por fracturas, generando vibraciones detectadas por los sismómetros en superficie.
Este episodio se considera anómalo y el más largo desde que la actividad volcánica en Tenerife se reactivó. Sin embargo, los expertos señalan que en los sistemas volcánicos es habitual que existan períodos de mayor actividad seguidos de fases de relativa calma. La interpretación más probable es que la actividad esté relacionada con el movimiento de fluidos hidrotermales.
Aunque esta situación indica una mayor dinámica interna, no implica un aumento en la probabilidad de erupción en el corto o medio plazo. La ciencia actual señala que para prever una erupción sería necesario un incremento importante en la sismicidad tectónica, deformaciones notables en el terreno y cambios en los gases volcánicos emitidos.
Desde un punto de vista político, esta actividad sísmica no ha generado alarma social ni ha motivado decisiones de emergencia. La vigilancia continúa y las autoridades mantienen informada a la población, en un contexto donde la gestión del riesgo volcánico en Canarias es prioritaria para la seguridad y el desarrollo económico de la región.
El futuro de la actividad volcánica en Tenerife sigue siendo objeto de estudio. La experiencia acumulada y la vigilancia constante permiten anticipar posibles escenarios, aunque la naturaleza del volcán requiere una interpretación prudente y basada en datos científicos. La comunidad científica insiste en que, por ahora, no hay indicios de una erupción inminente.