• lunes 27 de junio del 2022

Once detenidos por hurtos con crueldad realizados en Tenerife

img

SANTA CRUZ DE TENERIFE, 23 Jun.

La Policía Nacional ha desarticulado una organización criminal que se dedicaba a la comisión de hurtos de manera fuerte y latrocinios con crueldad en la isla de Tenerife y ha detenido a once personas tras ocho meses de investigación que habrían amasado una cantidad próxima a los 140.000 euros en ganancias que blanqueaban más tarde con la utilización de carteras de criptomonedas.

El conjunto de delitos tecnológicos tuvo conocimiento de la presencia de esta banda criminal a causa de una demanda interpuesta en el mes de septiembre de 2021, donde una mujer ponía en conocimiento de la Policía que le habían sustraído en su hogar un dispositivo de almacenaje de criptoactivos, que se conoce como monedero frío, que contenía un valor aproximado de 40.000 euros.

Iniciadas las indagaciones, los rastros fueron llevando a los integrantes de la Policía Nacional hasta distintas personas que han recibido las criptodivisas sustraídas dando como resultado, tras distintos cruces de información con otras indagaciones actuales, que éstos estaban relacionados con una organización criminal asentada en Santa Cruz de Tenerife desde hacía 4 años y encargada de los hurtos de manera fuerte y a los hurtos con crueldad. De este modo, se logró, por su parte, aclarar múltiples delitos realizados por estas personas.

La organización, de composición piramidal con tres líderes primordiales, se dedicaba a distintas ocupaciones delictivas. Por un lado, perpetraban hurtos violentos sobre víctimas a las que habían observado y seguido antes antes de abordarlas, lo que asimismo les dejaba saber las prácticas de sus víctimas y comprender si estaban en el hogar o no, si vivían solas, etcétera, para de esta forma explotar para cometer asimismo hurtos fuertemente en domicilios. En este sentido, sus víctimas preferidas eran personas mayores para explotar su puerta de inseguridad y hurtarles dinero y joyas.

Además, asimismo contaban con entendimientos profesionales suficientes para la obtención de criptoactivos de manera fraudulenta, dado su bien difícil rastreo, intentando encontrar para esto víctimas mucho más jóvenes familiarizados con esta clase de artículos. En preciso, entre los integrantes de la banda trabajaba en una compañía de distribución de escala mundial, que deja pagos con estos sistemas. Cuando éste advertía un pago en criptomonedas, recopilaba información bastante para apreciar su idoneidad como víctima y entrar a sus carteras de criptoactivos para adueñarse de su valor.

Posteriormente, una vez logrado el botín, vendían los elementos robados en el mercado negro o blanqueaban el dinero de los criptoactivos en otros artículos afines. Sin embargo, la carencia de conocimiento de ciertos pertenecientes de la organización fue la puerta de entrada a fin de que los integrantes de la Policía Nacional tengan la posibilidad de seguir las operaciones y también ir identificando a criminales y víctimas.

Así, tras poder las pruebas suficientes y efectuar las peticiones pertinentes a las autoridades jurídicas que corresponden, se practicaron ocho entradas y registros de manera simultánea en las ubicaciones de San Cristóbal de La Laguna, Santa Cruz de Tenerife y Radazul, en las que se hallaron desde armas blancas y elementos concluyente hasta 64 gramos de cocaína y diez kilogramos de hachís, pasando por animales exóticos robados a una fundación tinerfeña, logrando como resultado la detención de once personas, diez españoles y un extranjero con orden de expulsión vigente en España, entre aquéllos que estaban líderes, gobernantes y hombres de seguridad.