Crónica Canarias.

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"Líderes Rueda, Page y Clavijo respaldan la 'unidad' y el 'progreso' de las autonomías frente a quienes buscan 'fragmentar'"

El presidente canario, Fernando Clavijo (CC), ha destacado las "deudas históricas" del Estado con algunos territorios, mientras que Emiliano García-Page (PSOE), presidente de Castilla-La Mancha, ha pedido al Gobierno medidas de "armonización". Los mandatarios de Galicia, Alfonso Rueda (PP), Castilla-La Mancha, y de Canarias, han coincidido en defender la "igualdad" entre territorios y en señalar como un "éxito" del Estado de las autonomías establecido en la Constitución de 1978.

En la mesa de presidentes en el Foro La Toja-Vínculo Atlántico, los tres líderes políticos han resaltado la importancia de la Carta Magna en el establecimiento del Estado de las autonomías. García-Page ha subrayado que este 1 de octubre se cumplen 6 años desde el referéndum ilegal en Cataluña y ha enfatizado la importancia de la unidad para preservar la igualdad entre los pueblos de España.

Rueda ha enfatizado que las voces que hablan de recentralización son minoritarias y ha calificado como "impensable" plantearse la organización política de España sin las comunidades autónomas. Destacó que el Estado autonómico permite una gestión más cercana de servicios públicos como la sanidad y la educación.

En cuanto a la reforma de la Constitución, Clavijo ha sugerido que primero se debe determinar la dirección en la que se quiere ir, aunque considera que el actual contexto político no es el adecuado para alcanzar un acuerdo al respecto. Ha abogado por un "mejor encaje" de las islas y su "singularidad" en la estructura territorial.

García-Page ha pedido una política de "armonización" por parte del Gobierno central y ha destacado la necesidad de un filtro en las elecciones al Congreso de los Diputados. Asimismo, ha reclamado la creación de un órgano o consejo de presidentes en el que los líderes autonómicos puedan dar su opinión sobre los acuerdos que afecten al conjunto del Estado.

Rueda ha respaldado la necesidad de una reforma constitucional, pero no solo por motivos políticos y ha rechazado convertir el reparto de competencias en un debate numérico. Ha reivindicado la importancia de las comunidades autónomas históricas, como Galicia, pero ha apostado por hacerlo con "sentidiño".