La borrasca 'Therese' impacta la producción agrícola en Canarias y pone en evidencia la necesidad de reforzar infraestructuras hídricas
La borrasca 'Therese', que azotó las islas en marzo con lluvias intensas y vientos prolongados, provocó daños en cultivos clave como el aguacate, el plátano y la papa. Se estima que la producción de estos cultivos sufrirá una disminución significativa en la próxima cosecha, afectando la economía agrícola regional. La acumulación de agua ha beneficiado las reservas subterráneas, que estaban en niveles preocupantes tras años de sequía, pero también ha puesto sobre la mesa la vulnerabilidad de las infraestructuras hídricas existentes.
Este evento meteorológico se enmarca en un contexto político en el que las administraciones canarias reconocen la necesidad de fortalecer la gestión del agua ante los efectos del cambio climático y las recurrentes crisis hídricas. La reciente declaración de emergencia hídrica en varias islas ha acelerado la implementación de proyectos de mejora en infraestructuras, aunque persiste la incertidumbre sobre la capacidad de adaptación a eventos extremos futuros.
El secretario general de Asaga Canarias, Theo Hernando, ha destacado que, aunque la borrasca ha aportado un alivio a las reservas de agua, no se deben bajar los brazos, dado que las sequías prolongadas podrían volver en cualquier momento. La prioridad ahora es completar y reforzar las infraestructuras existentes para estar mejor preparados en episodios de precipitaciones menos abundantes.
En términos de daños agrícolas, las pérdidas no han sido tan severas como las previstas, aunque algunos cultivos han sufrido efectos negativos. Los cultivos de plátano, en plena fase de crecimiento, han visto debilitadas sus plantas por el viento, lo que retrasará su producción. La floración del aguacate y la cosecha de papa también han sido afectadas, generando preocupaciones sobre la estabilidad del mercado y la rentabilidad de los productores.
Desde Asaga Canarias también advierten sobre el riesgo de aparición de hongos y pudriciones en los cultivos, ante las condiciones de humedad y temperaturas elevadas derivadas de las lluvias y la calima. La situación revela la necesidad de implementar medidas preventivas para minimizar futuros daños y garantizar la sostenibilidad del sector agrícola en un escenario de cambio climático.
Este episodio meteorológico y sus consecuencias reflejan la vulnerabilidad de las infraestructuras y la economía agrícola en Canarias, en un contexto donde la gestión del agua y la adaptación a eventos extremos se vuelven prioritarios en la agenda política y social, ante la incertidumbre climática global.