La borrasca 'Therese' impacta gravemente en cultivos clave en Canarias, afectando la economía agrícola
La reciente borrasca 'Therese' dejó lluvias intensas y vientos prolongados en las Islas Canarias durante casi una semana en marzo, afectando principalmente los cultivos de aguacate, plátano y papa. Se estima que la producción de estos sectores experimentará pérdidas significativas en la próxima cosecha, con daños puntuales que retrasarán la recolección y afectarán la rentabilidad de los agricultores.
Este fenómeno meteorológico ha llegado en un contexto de crisis hídrica que ha afectado la gestión de recursos en las islas, donde Tenerife todavía depende en más del 70% de reservas subterráneas. La recuperación de estos acuíferos, tras años de sequía y descenso en los niveles de agua, es un tema prioritario para las políticas ambientales y de gestión de recursos en las administraciones públicas canarias.
El Gobierno de Canarias, en medio de un escenario de tensiones políticas por la gestión de fondos europeos y la respuesta a la crisis climática, ha reforzado la inversión en infraestructuras hídricas. La necesidad de optimizar el almacenamiento y distribución de agua se ha convertido en un elemento central en la agenda política, especialmente tras eventos extremos como 'Therese'.
Desde el sector agrícola, los daños en cultivos de platanera, aguacate y papa han sido evaluados con cautela. Aunque no se han producido pérdidas catastróficas, las afectaciones en algunos cultivos, como el debilitamiento de las plantas de plátano y retrasos en la siembra de papa, evidencian la vulnerabilidad de la agricultura ante fenómenos meteorológicos extremos.
Además, la previsión de una cosecha concentrada y la aparición de hongos debido a la humedad y las temperaturas elevadas tras las lluvias generan preocupación entre los productores. La situación refleja la necesidad de políticas agrícolas resilientes y de un marco normativo que garantice la sostenibilidad de los cultivos ante eventos climáticos adversos.
En un contexto más amplio, estos eventos meteorológicos y sus consecuencias en la agricultura canaria ponen en evidencia los desafíos que enfrenta el archipiélago ante el cambio climático. La adaptación y la inversión en infraestructuras sostenibles son imprescindibles para garantizar la seguridad alimentaria, la economía local y la protección del medio ambiente en las próximas décadas.