• miércoles 05 de octubre del 2022

El Supremo ratifica la condena de 48 años de prisión a un médico por abusar de diez pacientes en La Palma

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SANTA CRUZ DE TENERIFE, 20 Jul.

La Sala de lo Penal ha podido confirmar la condena a 48 años de prisión impuesta a un médico de Atención Primaria de un Centro de Salud de Los Llanos de Aridane (Santa Cruz de Tenerife) por abusos sexuales a diez pacientes.

El tribunal ha desechado el recurso de casación interpuesto por el culpado contra la sentencia de la Audiencia Provincial de Santa Cruz de Tenerife que, aparte de la pena de prisión por 12 delitos de abusos sexuales, acordó su inhabilitación para el ejercicio de la profesión médica o cualquier otra de carácter sanitario a lo largo del tiempo de la condena.

También lo condenó a cinco años de independencia observada particularmente orientada a la participación en programas formativos de educación sexual, y al pago de una indemnización a las víctimas de 42.000 euros en término de compromiso civil.

La Sala cree que los hechos probados de la sentencia recurrida atestiguan "un episodio continuo de abusos sexuales por la parte del acusado, médico de atención principal, que con el motivo de contrastar una atención médica, consistente en la exploración de las mujeres que asistían a su solicitud, no exactamente, habitualmente, por cuestiones de naturaleza ginecológica, sino más bien sencillamente a por recetas por enfermedades totalmente extrañas a cualquier exploración médica de sus partes mucho más íntimas, las requería a fin de que se desnudasen, y les introducía los dedos en la vagina o les tocaba sus pechos, sin razón médica alguna, aprovechándose de su situación en la solicitud, y en definitiva, prevaliéndose de su situación de superioridad conferida por la condición médica de su trabajo".

Afirma que la prueba, que fué cuestionada por el recurrente, fué "aplastante" y es explicada por la sentencia recurrida, de manera ejemplar, examinando todos y cada uno de los pormenores de las afirmaciones de las denunciantes, de forma que semejantes afirmaciones incriminatorias se fortalecen recíprocamente, ofertando un cuadro probatorio riquísimo en datos, y narrando todos y cada uno de los puntos de su relación médico-tolerante, señala el Supremo en un aviso.

Una relación que era --como enseña la Sala-- "un subterfugio para hacer un falso ámbito de exploración médica, en el momento en que de lo que se trataba, de todos modos, era un procedimiento de hallar por esa vía un medio cómodo, capaz y engañoso para enojar la independencia sexual de las mujeres que asistían a su solicitud, confiadas en la praxis médica del facultativo que las atendía".

Por ello repudia el razonamiento del culpado sobre que consiguió el permiso de las mujeres, "ya que en lo más mínimo tal permiso lo fue para hacer un acto con contenido sexual, sino más bien un acto médico".

En su sentencia, ponencia del magistrado Julián Sánchez Melgar, responde que, como afirma el fiscal, el permiso o no oposición de las mujeres a la práctica de las exploraciones vaginal o mamaria "debe comprenderse como inexistente por viciado, al conseguirse prevaliéndose el encargado de una situación de superioridad que coartaba la independencia de las víctimas".

En esta situación, precisa la Sala, "es imposible charlar de ninguna manera de permiso en materia o contenido sexual sino más bien a la prestación de un acto médico, que, por otra parte, era insignificante, y también impuesto por el acusado, bajo el motivo de una exploración que resultaba inicua".

Para la Sala, la declaración incriminatoria de las perjudicadas, hace aparición enriquecida y robustecida por los testimonios de referencia de los acompañantes en algún caso y por los testimonios recíprocos de las propias denunciantes, tal como por los dictámenes periciales médico forense y sicológicos que fueron ratificados en el juicio oral, y prueba reportaje, de manera especial la consistente en las historias clínicas de las pacientes perjudicadas.

Los jueces señalan que, como afirma acertadamente el Ministerio Fiscal, resulta importante que hablamos de un prominente número de pacientes, todas y cada una refiriendo un modus operandi muy afín y en el que se puede ver la indicación por la parte del médico de la necesidad de entrenar una exploración vaginal y/o exploración mamaria aun en el momento en que habitualmente las enfermedades que presentaban las pacientes no tenían relación alguna con el aparato genital.

Por otra sección, apunta que los reportes médicos forenses y las afirmaciones de otros médicos apuntan en varios de las situaciones que la exploración no se encontraba justificada, lo que se corrobora del mismo modo en la medida en que no se recogía por el acusado en la historia clínica.

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