El obispo de Canarias pide empatía en la crisis migratoria para frenar rutas mortales
El obispo de Canarias, José Mazuelos, ha destacado que a muchas personas migrantes habría que ponerlas en un cayuco durante cinco días sin comer para que comprendan la dureza de su experiencia. La declaración se realizó en un contexto de creciente preocupación por las rutas migratorias peligrosas en el Atlántico y Sáhara, que causan numerosas muertes.
El obispo subrayó que la situación de los migrantes es un problema global que requiere la colaboración de toda Europa y España. Además, hizo un llamado a la responsabilidad de los países de origen y a las mafias que trafican con personas. La visita del Papa a las islas en junio podría servir para visibilizar esta crisis y promover una mayor conciencia internacional.
Desde una perspectiva política, la postura refleja la necesidad de fortalecer las políticas migratorias y de cooperación internacional. La regularización extraordinaria aprobada por el Gobierno busca ofrecer un marco legal a muchas personas que ya residen en el archipiélago, pero aún enfrenta debates sobre su implementación y alcance.
El contexto en Canarias evidencia la complejidad del fenómeno migratorio, que combina cuestiones humanitarias, de seguridad y de legislación. La presencia de más de 22.000 personas atendidas por Cáritas desde 2020 en Las Palmas evidencia la dimensión social del reto.
Mirando hacia el futuro, la visita papal puede ser un catalizador para mejorar la atención y la coordinación en la gestión de la migración. Sin embargo, la solución a largo plazo requiere una respuesta coordinada a nivel europeo y regional, que aborde las causas y las rutas peligrosas.