• jueves 29 de septiembre del 2022

El empleo de herramientas genéticas y genómicas contribuyen a comprender la historia evolutiva de las plantas

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SANTA CRUZ DE TENERIFE, 17 Jul.

El empleo de herramientas genéticas y genómicas asisten a comprender de qué manera han evolucionado y diversificado las diferentes plantas, como puede ser en la situacion de Canarias, donde existen muchos endemismos que se identifican por tener un género de polinizador concreto. Estudiar esos mecanismos deja desentrañar cuáles son las bases de esos cambios y entender los procesos de especiación y de diversificación en otras plantas con flores.

Así lo expone el estudioso Javier Fuertes, estudioso del CSIC y del Real Jardín Botánico de Madrid, tal como vanguardista en la utilización de herramientas moleculares en el RJB-CSIC y quien ha creado esenciales contribuciones al estudio de puntos como la hibridación, filogeografía, filogenia y biogeografía de especies de plantas con flores.

Actualmente coopera asimismo con el emprendimiento Nextgendem del Jardín Botánico Canario Viera y Clavijo, donde sus precedentes indagaciones han contribuido a lograr la hipótesis del producto 'Hipótesis del aumento de endemicidad del Pleistoceno tardío', últimamente anunciado en Journal of Biogeography.

En una entrevista en la gaceta 'Greentank' obtenida por Europa Press, Javier Fuertes apunta que, además de la colaboración en Nextgendem, hoy en dia están construyendo un emprendimiento de investigación, el emprendimiento Nextpol, que procura saber cuáles son los genes de las plantas que cambian en el momento en que cambian los polinizadores.

"En Canarias estamos con especies que están polinizadas por aves y por insectos y que están relacionadas entre sí. Si estudiamos con herramientas de genómica y transcriptómica cuál es la fracción del genoma que se expresa en todos y cada género de flores, podemos consultar cuáles son los genes que dejan la adaptación de las diferentes especies a cada género de polinizador", enseña.

Según apunta Javier Fuertes, cada ser vivo tiene secuencias de genes peculiaridades que dejan identificarlo: "Tenemos la posibilidad de cotejar estos genes entre diferentes especies y llevar a cabo un género de 'árbol genealógico', el árbol filogenético, que nos asiste a comprender exactamente en qué instante de la evolución y exactamente en qué rincón se produjeron. El empleo popularizado de herramientas genéticas y genómicas muy poderosos nos asiste a comprender de qué forma han evolucionado y de qué manera se han diversificado las diferentes plantas.

El estudioso resalta que, exactamente, la adaptación a diferentes polinizadores pertence a los motores que fomenta la diversificación de las plantas en un preciso ambiente. "Por servirnos de un ejemplo, en Canarias existen muchos endemismos que se identifican por tener un género de polinizador concreto. Cuando estudiamos esos mecanismos, tenemos la posibilidad de desentrañar cuáles son las bases de esos cambios y entender los procesos de especiación y de diversificación en otras plantas con flores", dice el especialista.

Fuertes influye en que el hecho de comprender el genoma deja saber cuáles son las relaciones de vínculo entre las diferentes especies endémicas de Canarias: "Esto es de lo que trata la filogenética, en realizar árboles de vínculo entre las diferentes especies. El inconveniente es que las plantas tienen unos genomas que son entre diez y 1.000 ocasiones mucho más enormes que el genoma humano. Esto necesita procesar un sinnúmero de datos que debemos conseguir y usar técnicas bioinformáticas en ordenadores muy poderosos".

El estudioso aclara que que el genoma de las plantas, más allá de que se sostenga un número incesante de genes (entre 30.000 y 40.000), son de un tamaño muy grande. "La contrariedad de llevar a cabo una investigación de los genomas es que una gran parte de ellos están formados por elementos repetitivos que no se traducen en proteínas, pero que habitualmente cumplen una función estructural o reguladora de los genes fundamental. Debido a su naturaleza repetitiva, esta clase de elementos son los que nos complican el ensamblaje de los genomas", añade.

"Pertence a los enormes óbices que nos encaramos en el momento en que debemos ensamblar los genomas de las plantas equiparados con los genomas humanos o los genomas de animales y de bacterias, que son mucho mucho más pequeños. Los transposones son una clase de elemento repetitivo que por su naturaleza contribuyen a los cambios en un mismo genoma, aun en un mismo sujeto en distintas tejidos y órganos", mantiene el especialista.

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