• miércoles 1 de febrero del 2023

Cáritas Diocesana atiende a 1.200 familias desde la finalización de la erupción del volcán de La Palma

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SANTA CRUZ DE TENERIFE, 26 Dic.

Cáritas Diocesana de Tenerife, un año una vez que se anunciase de manera oficial la finalización de la erupción del volcán Tajogaite en la isla de La Palma, sigue atendiendo y acompañando a la gente perjudicadas, muchas de las que perdieron sus casas y medios de vida.

En preciso, hasta el día de hoy se han producido mucho más de 3.200 atenciones y son ahora 1.200 las familias y 3.150 la gente (entre ellas 670 menores) que recibieron algún género de asistencia de la entidad, merced a las aportaciones recibidas en el contexto de la Campaña de Emergencia y Solidaridad con la Isla.

Muchas de estas familias son atendidas periódicamente y prosiguen siendo acompañadas hoy en día por la Institución, al paso que otras han acudido por vez primera a Cáritas gracias a la carencia de respuestas de las gestiones públicas o frente a la insuficiencia de las ayudas recibidas.

Según comunica Cáritas, de la asistencia de alquiler por la parte del Gobierno de Canarias, únicamente se han abonado 4 meses hasta hoy, lo que provoca que las familias deban asumir el valor de tales alquileres, encontrándose ciertas en ocasiones de extrema puerta de inseguridad, ya que hablamos de alquileres muy superiores que no tienen la posibilidad de sostener en el tiempo, necesitando el acompañamiento de entidades como Cáritas o los Servicios Sociales municipales hasta el momento en que esta asistencia al final se ejecuta.

Con las donaciones recibidas (6,6 millones de euros), Cáritas Diocesana de Tenerife ha invertido 2,7 millones de euros, esencialmente en ayudas al alquiler, atención básica y proyectos de reforma y compra de moblaje a familias dañadas de la erupción y en situación de puerta de inseguridad.

De igual modo, se prosiguen concediendo ayudas de urgencia (entre ellas, costos médicos, pagos de abastecimientos, etcétera) y se habilitaron y acondicionaron seis espacios parroquiales en múltiples ayuntamientos de la Isla, haciendo reformas de albañilería, pintura, equipamiento o moblaje. En ellos siguen reubicadas 4 familias que estaban en situación de exclusión residencial extrema. Con ellas se hace un desarrollo de intervención popular continuado para la optimización de su confort y su inclusión sociolaboral.

También se abrió una línea de acompañamiento para las familias mucho más atacables, con desamparo económico, para la reconstrucción de casas en zonas perjudicadas por el volcán, en esos casos en los que las casas no están en condiciones de habitabilidad y precisan ser reformadas.

Además, se prosigue apoyando a familias afectadas en la construcción de casas novedosas comunes, tanto en la adquisición de materiales como en gestiones primordiales para la habitabilidad. Se está apoyando del mismo modo la adquisición de moblaje, bartulos y electrodomésticos para casas que se vieron perjudicadas por la erupción del Tajogaite y que aún no están en condiciones de habitabilidad. Un acompañamiento económico que se entrega por unidad familiar.

Cáritas Diocesana de Tenerife prosigue haciendo un trabajo en coordinación con los equipos de trabajo que acompañan a las familias acogidas en los hoteles que se habilitaron, siendo Cáritas entre las entidades que un año tras la finalización de la erupción prosiguen dando contestación a las pretensiones específicas de estas personas a fin de que logren regresar a su vivienda frecuente.

Desde la entidad asimismo se da acompañamiento a los damnificados de las áreas despobladas en material laboral, puesto que en la mayoría de las situaciones perdieron sus herramientas y medios para lograr recobrar sus fincas.

Así, la Institución prosigue haciendo un trabajo en temas de empleo, derivando a personas en situación de desempleo o ERTE, para ofrecerles un servicio de orientación y acompañamiento a lo largo del desarrollo de reinserción laboral.

A todas y cada una estas actuaciones se sumaron en este último año las Hijas de la Caridad, que han liberado a 2 religiosas para acompañar a personas perjudicadas de las comunidades del valle de Aridane; y la Congregación de los Religiosos Camilos, que estuvieron ofertando acompañamiento sensible y orientación sicológica a personas dañadas de la erupción.

En esta línea, el aparato técnico del emprendimiento de la urgencia y los propios religiosos Camilos piensan preciso remarcar la atención psicosocial de las familias perjudicadas por el volcán. "Un año tras la finalización de la erupción, nos encontramos en un punto del sendero donde el precaución de la parte sicológica resulta primordial; hablamos de cuidar de la persona en este ámbito para lograr sugerir una contestación integral a sus pretensiones", indican desde Cáritas.

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