Canarias experimenta su séptimo julio más cálido desde 1961, con temperaturas récords
El mes de julio en Canarias fue el séptimo más cálido desde 1961, alcanzando una temperatura media de 23,5 ºC. La anomalía térmica respecto a la media histórica fue de +1,2 ºC. Las máximas promediaron 27,6 ºC, con una anomalía de +1,5 ºC, mientras que las mínimas alcanzaron los 19,5 ºC, con un aumento de +1 ºC. La temperatura máxima más elevada se registró en Gran Canaria, con 40,7 ºC en la Aldea de San Nicolás. En las noches, se produjeron episodios de noches tropicales, afectando especialmente a las cotas altas de Gran Canaria y Tenerife.
Este comportamiento se enmarca en un contexto de situación anticiclónica que predominó durante el mes, con la presencia de altas presiones en el Atlántico que moduló la dirección y la intensidad de los alisios. La influencia de la dorsal africana y la proximidad del frente en frontólisis reforzaron las condiciones de calor extremo en varias fases del mes. La Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) destaca que las condiciones atmosféricas favorecieron récords de temperaturas y una mayor humedad en comparación con otros meses de julio.
El impacto de estas anomalías térmicas tiene implicaciones directas en diversos ámbitos. La persistencia de temperaturas elevadas y noches tropicales afecta a la salud pública, especialmente a la población vulnerable. Además, las condiciones extremas incrementan el riesgo de incendios forestales y afectan a la biodiversidad. La mayor humedad y las precipitaciones, aunque por encima de la media, no mitigaron por completo el impacto del calor, evidenciando un cambio en los patrones climáticos en la región.
Desde una perspectiva política, estas tendencias climáticas refuerzan la necesidad de políticas de adaptación y mitigación frente al cambio climático. La gestión de recursos hídricos y la protección de espacios naturales se vuelven prioritarias, en un escenario donde los eventos extremos parecen incrementarse en frecuencia e intensidad. Las administraciones regionales y nacionales están llamadas a integrar estas consideraciones en sus planes de acción y en la definición de estrategias sostenibles.
De cara al futuro, si las tendencias actuales prevalecen, es probable que Canarias experimente temperaturas aún más altas en los próximos años. La comunidad científica advierte que el cambio climático podría intensificar eventos extremos, requiriendo una respuesta coordinada entre instituciones y sociedad civil. La adaptación a un clima más cálido será clave para garantizar la resiliencia del territorio y la protección de su población.